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ADRENALINA 360 ¿Aventura o serie juvenil? (I Parte)
Desde el año 1960, la televisión cubana contó con un espacio televisivo dramatizado dedicando a los niños y adolescentes, un espacio que tomó su nombre del género más frecuentado en él: la Aventura. La primera Aventura cubana fue una adaptación de la obra de Julio Verne, 20 mil leguas de viaje submarino. Es decir, que la primera "aventura” cubana fue una "aventura de ciencia ficción”.
En los primeros cuarenta años de este espacio al aire, e ininterrumpidamente, se llevaron a la pantalla sinnúmero de subgéneros: capa y espada como El Conde de Montecristo y El capitán Tormenta, bélicas como Los comandos del silencio u Orden de Ataque, policiacas como El misterio de las cuevas del pirata, de piratas como El capitán Furia o Los bucaneros, o de ciencia ficción como La cueva de los misterios (I Parte) o Shiralad,el regreso de los dioses, incluso deportivas como Los pequeños campeones…
Hubo de todo tipo de historias, modos de hacer, resultados más o menos exitosos…pero siempre hubo Aventuras.
 
Cuarenta años se dice rápido, pero más de ocho generaciones se formaron viendo a las 7:30 pm, entonces por el canal Cubavisión, a sus héroes y heroínas enfrentarse a duras pruebas, derrotar a los villanos, y conquistar su objetivo final, el que siempre lograban, ¡pero se disfrutaba tanto acompañarlos en ese viaje!
 
El nuevo siglo envolvió la Aventura con un hado nefasto. Se comenzó a generar una actitud reticente hacia el espacio, sostenida en dos grandes premisas:
1) que las producciones "de época” siempre son más costosas que las producciones sobre temas de actualidad,
2) que el público cubano no tiene interés en el pasado ni en el futuro, solo en el presente.
Esto llevó a poner en la picota a la Aventura, ese género ahora convertido en un gran gastador de recursos, con temas sin interés y además con peor paga de guiones que la novela…El país, con una jugosa tradición en el desarrollo de este género en el medio televisivo, a visto languidecer y casi morir todo un know how, una escuela, una identidad propia de asumir el discurso hacia el público infantojuvenil.
La salvación para esos horarios, de 7 a 8 de la noche, atiborrados de enlatados de todas las calidades y latitudes, pareció centrarse en las series juveniles. Al ser de actualidad, consideración a priori, tendrían que ser menos caras y más atractivas para la audiencia y los decisores del presupuesto institucional.
Sin embargo desde el año 2001 hasta el 2010, una década de televisión, nuestras series "juveniles” se resumieron a cinco títulos: Enigma de un verano, Coco verde, Por deporte y por amor, Mucho ruido y Flores con Patricia. Otra alternativa que se aventuró en el despoblado horizonte fue la de compensar, con los telemovies o teleplays de 45 a una hora de duración, las necesidades de presencia en pantalla de nuestros niños, adolescentes y jóvenes.
No podría decir con exactitud cuántos productos de este metraje para ese público se han producido en una década…pero estoy segura que han sido menos que el total de títulos de aventuras que en un mismo lapso de tiempo produjo la televisión en esos atrasados años en que estuvo llamada a cumplir con las funciones de entretener, educar e informar a tan sensible segmento de edades.
 
Conscientes de todos estos antecedentes, cuando se comenzaron a trazar los primeros pilares estructurales de lo que sería Adrenalina 360, los autores teníamos ante nosotros la claridad del reto que nos lanzaba la televisión. Escribir para un espacio descontinuado por meses, con el fantasma de la obsolescencia a sus espaldas. Escribir una serie contemporánea, sobre un deporte prácticamente desconocido (casi tanto como las Aventuras para las nuevas generaciones), y con toda la desestimación que el género de la aventura ha cargado por siempre tanto en la televisión, en el cine como en la literatura. ¿Tenía sentido afrontar un reto como este? ¿No era mejor hacer caso a algunas sugerencias de directores y tratar todos esos temas que nos interesaban como parte de una novela para el espacio nocturno? ¿O declarar, para estar en paz con las premisas evaluadoras, que esto era una serie juvenil de temas actuales, y trabajar únicamente en esa línea? Tal vez sea cierto que la aventura está pasada de moda, tal vez sea cierto que la gente no quiere saber más de héroes y villanos, de princesas en apuros y reinos embrujados. La gente quiere que le hablen de sus problemas de hoy…y los niños ¿qué quieren? …¿que le hablen de sus problemas de mañana? Habría sido sin dudas más fácil (e incluso más rentable económicamente para los escritores), más atractivo para los decisores…y tal vez habría tenido muchísima más publicidad dentro de los canales de promoción de la propia televisión. Pero somos necios…como Silvio Rodríguez, somos idealistas…como Alonso Quijano…y demasiado épicos, para renunciar a soñar héroes.
 
Más ¿por qué es tan importante la aventura? Se supone que es una historia simple, sin grandes complejidades dramáticas, con personajes planos y mucha acción física. Sin embargo la aventura, con sus héroes y villanos se asumen con una enorme carga afectiva por el público infantil y adolescente, a ellos les ofrece patrones de comportamiento, les ofrece modelos a seguir, los hace soñar con ser mejores. Hay una gran responsabilidad que asumir a la hora de la escritura, la realización y la representación de un rol en una serie de aventuras…y porque muchos no sean conscientes de esto no significa que no lo tomáramos en cuenta.
 
Para los que asumimos la aventura de escribir esta aventura, no partimos de que el género ha perdido ninguna vigencia. Sabemos que necesita un discurso más dinámico, asumir códigos de comunicación propios de la generación a la que se piensa dirigir…necesita renovarse, pero necesita permanecer, por el bien de todos.
Así nos acercamos al género, sin prejuicios, estudiando sus vericuetos, sus resortes y sus claves de éxito, desde la más clásicas y ortodoxas, hasta las actuales y experimentales. Escudriñamos en la psicología de los personajes de aventuras, diseccionamos sus aparentemente sencillas personalidades, hallamos los puntos comunes y diferentes en el camino de héroes y heroínas, para formar, alimentar y dar vida a las fibras que entraman este reto titulado Adrenalina 360.
 
Sin embargo, ¿Por qué es Adrenalina 360 una aventura? ¿Por qué no es una serie juvenil? Antes de introducirnos en algunas cuestiones de conceptos es importante aclarar que el punto de partida de nuestras consideraciones está en el guión original. La puesta en escena y realización de una obra puede cambiar radicalmente los objetivos propuestos en el texto escrito; aunque no sea el caso de esta serie, pues en ella se ha conservado gran parte del espíritu inicial (sobre todo por parte de los actores y actrices).
Las series juveniles, tal como nos han llegado desde el exterior, contienen como eje central el tratamiento de las problemáticas de adolescentes y jóvenes: sus relaciones consigo mismo, con el entorno familiar, social y grupal. Son series juveniles clásicas, además de la cubana ya mencionada Mucho ruido , y las mundialmente conocidas Dawson´s Creek (Amigos y amantes), Degrassi Junior High (Colegio Degrassí) y sus secuelas como Degrassi New Generation (Degrassi: la nueva generación), las españolas Física o Química, Compañeros, o la argentina Montaña Rusa. Estas series juveniles en estado "químicamente puro”, sin embargo, no son la única forma de presentación de las temáticas juveniles dentro de una historia.
 La fusión de géneros es inevitable y en muchos casos deseable: ahí está Roswell (una serie de ciencia ficción-juvenil), o Verónica Mars (policiaca-juvenil), o Hechiceras (fantástica-juvenil), hasta Hanna Montana (una comedia de situación juvenil)…Si analizamos nuestras cuatro series juveniles restantes veremos que tanto en Coco Verde como en Enigma… hay un componente de aventura relevante. En Por deporte…, el tema deportivo aparece con intensidad, mientras que Flores… se mete de lleno en el terreno de los fantástico. Sin embargo, en todos los casos, el tratamiento de las series cubanas ha tenido un predomino de los componentes socio-psicológicos de las series juveniles más clásicas, exceptuando quizás, la última mencionada. Así ocurrió también con sus antecedentes de los noventa y ochenta: Blanco y negro No, Solo el amor, Hoy es siempre, todavía, por nombrar las más exitosas.
 
Para los autores de Adrenalina 360 el interés estaba centrado en otro lugar: en concebir una aventura de tema deportivo, pero con el tratamiento de conflictos propio de las serie juveniles. Hibridar ambos géneros, en una proporción de 50-50. Sin embargo para que fuera una aventura, en primer lugar, había que concebir la trama central o historia arco como una aventura. Es por ello que tomamos varios elementos del género de aventuras y de la tradición del espacio cubano homónimo, y también del drama deportivo.
 
La historia de Adrenalina 360 habría de translucir por tanto un tono épico, con un diseño de personajes de carácter heroico y extraordinario, con un enfrentamiento obvio entre el bien y el mal, y un tratamiento del romance permeado por estas cualidades.
 
(Fin de la primera parte)                       Ir a la segunda parte del artículo.
 
Categoría: AD360_Artículos | Agregado por: Ann-Henry (2011-10-01)
Vistas: 1730 | Etiquetas: Articulo AD360, Serie TV, personajes, ADRENALINA 360 | Valoración: 5.0/2
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