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“La inconstancia de la visión: panorama del género fantástico en el universo audiovisual cubano.” (II Parte)
V- La caja tonta alfabetizada.
 
En Cuba se introduce la tecnología de la televisión en el año 1950, fue el segundo país del mundo en contar con el nuevo artilugio. Nueve años después, con la llegada de la Revolución, la experiencia artística y tecnológica, unido a una intención ideológica por dotar a la televisión de un activo papel en la educación y elevación de la cultura de la país, se combinan para dar un salto de diversificación de la programación tanto por los contenidos como por la representatividad de los públicos destinatarios. En su libro Cine Cubano, el ojo que nos ve, Reynaldo Montero deja constancia de que "…debe recordarse que el proceso revolucionario cubano fue, desde le principio, un acontecimiento mediático: ante las cámaras anunciaban y explicaban las nuevas leyes, comunicaban las medidas significativas y ocurrían los debates.” (Montero. R, 2009)
 
En 1960 se crea el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT).
 
Entre 1960 y 1975, la programación (dramática, didáctica, noticiosa) se produce en vivo y por consiguiente dentro de un estudio de televisión. Ese período pre-videotape estuvo caracterizado en lo dramático por un predominio de las adaptaciones de los autores clásicos del género sobre la creación de libretos propios.
 
VI- El cuento: el gran sobreviviente.
 
El Cuento es uno de los espacios dramáticos más antiguos de la televisión cubana, y de los que más ha resistido los embates de carencias económicas y erráticas políticas de programación. Desde su surgimiento contuvo la intención de llevar a la pantalla chica adaptaciones de clásicos de la literatura universal y también de lo más relevante de nuestra cuentística nacional. No obstante el balance de obras foráneas adaptadas para el espacio siempre tuvo un predominio respecto a los cuentos de autores del patio, aún en la actualidad. El cuento fantástico clásico supera con creces a otros subgéneros fantásticos, aunque las temáticas han sido variadas.
 
En los años 80, época dorada de la producción dramática para el país, la adaptación de cuentos no se limitó al espacio nocturno semanal de 27 min., y tampoco al público adulto para el que se concibió inicialmente. Surgieron programas para adolescentes y jóvenes como "Había una vez” o "Y dice una mariposa”, este ultimo adaptaba cuentos de contenido más nacional expresados a través de la danza y el ballet. "Había una vez”, bajo la dirección de Iraida Malberti puso a disposición de los niños una vasta representación de cuentos de hadas de las más variadas culturas: Rick Van Wilkler, Hansel y Grethel; Los dos ruiseñores; entre muchos otros. A mediado de los 80, en programación especial de verano aparecieron un conjunto de historias fantásticas nacionales, cuya selección y adaptación corrió a cargo de la escritora Daína Chaviano, aunque no fueron más de cinco o seis, recordamos "El hombre con una flor en el ombligo” de Évora Tamayo. Este espacio vespertino solo tuvo una temporada.
 
Es a finales de los ochenta donde la televisión asume, con pocos recursos, pero, por suerte, también con pocos prejuicios, varios clásicos del género fantástico que van desde el terror gótico, el cuento de fantasma, el fantástico puro latinoamericano y la ciencia ficción. Se adaptan, respetando y reconstruyendo los lugares, épocas y situaciones. El espacio El Cuento estrenó títulos como: "Existe verdaderamente Mr. Smith” de Stanislaw Lem; "La pata del mono” de W.W. Jacobs ; Casa tomada, de Julio Cortázar, esta última en versión y dirección de María de los Ángeles Nuñez Jauma.
 
Ya en la década del 90 y de forma esporádica, la televisión acoge adaptaciones de cuentos cubanos fantásticos que no son necesariamente costumbristas o de corte mítico. Con el nuevo siglo aparece con más frecuencia el elemento fantástico en el espacio El Cuento (bajo múltiples títulos y horarios diferentes, pero conservando su esencia aún reconocible ) Rosaida Irízar adapta y dirige un cuento de fantasmas: "En esta casa hay un fantasma” (2000) de la escritora Karla Suárez, escribe el guión y codirige con Susana Pérez "Sofía y el ángel” y más tarde un cuento fantástico de Alberto Guerra, este sí enmarcado en un aspecto histórico de la nación, titulado "Disparos en el aula” (2003). Un año después, Hugo Reyes dirigió la versión televisiva de "El cohete”, de Ray Bradbury, donde la variación los escenarios, no afectó el sentido esencial de la historia. "Satisfacción garantizada”, basada en el cuento de Isaac Asimov, adaptado y dirigido por Elena Palacios, anticipa una nueva forma de ver el cuento de temática fantástica en la TVC. Y es que en los últimos cinco años, el cuento parece volver a la tendencia primigenia: la adaptación de cuentos fantásticos de autores extranjeros, pero pasando por una marcada "recontextualización”o "criollización”. Tal es el caso de "Remedio para melancólicos” y "Sol y sombra”, ambos de Ray Bradbury, dirigidos por Magda González Grau.
 
Más recientemente asistimos a la adaptación de "No puedo evitar decir adiós”, texto de Ann Mackenzie. Debido a la economía de recursos con que esa historia pudo realizarse, se salvó de la obligada condición de narrar el aquí-ahora-ya. Con guión original, asistimos en el verano del 2010, a una producción de los jóvenes realizadores Michel Pascual y David Pérez titulada "Hemoglobina”, cuento sobre el nunca agotado tema del vampirismo, con un destello de efecto especial y una dinámica narrativa meritoria. Ambos ejemplos demuestran con cuanta simplicidad de recursos y efectos puede enfrentarse una producción de este tipo en la televisión y salir al menos, con un resultado digno. Durante varias décadas hemos visto cuentos o teleplays cuya ambigüedad — propia del género que nos ocupa— no obstante, no confirma su pertenencia a este y dejan los posibles elementos de fantástico solo como recursos de una narrativa no lineal: ejemplo de ello son "Esta vez es la vez…”, dirigido por Pablo Javier López. O la versión de "El almohadón de plumas” de Vicente González Castro, quien nos entregó como última obra, un cuento más anclado en el fantástico "Las manos” (2009).
 
Como tendencia hoy en El Cuento se prefieren los cuentos de corte realista, pero si de fantasear se trata, mejor evocar y reinventar los clásicos del género, despojándolos de su raíces anglo-norteamericanas colonizadoras y "aplatanando” su argumentos, antes de apostar por versiones de autores nacionales o incluso obras originales de guionistas del patio.
 
VI- El espacio Aventura: una pelea cubana contra los demonios.
 
El espacio Aventuras debuta, en 1960, con la adaptación de la novela de Julio Verne "20 mil leguas de viaje submarino”, dirigida por Silvano Suárez y Antonio Vázquez Gallo. Ellos dos, junto a Erick Kaupp, serían los nombres de los directores más activos del espacio en esta etapa, apoyados en el trabajo da adaptación de una guionista como María Bach. Muchas obras clásicas de la aventura pasaron por la pantalla en este período, con el rigor de la salida al aire en vivo y las limitaciones para conseguir la verosimilitud del ambiente dentro de un estudio de televisión. Pero la imaginación se imponía y la calidad de los pioneros especialistas, también. Era de esperar que un espacio concebido para los niños y adolescentes no tuviera reparo en albergar un género considerado tradicionalmente como menor y para menores, sin embargo la ciencia ficción debutante no volvió a la pantalla en toda esta etapa inicial, solo una obra de Robert Louis Stevenson se acercaría un poco al género fantástico: "La Isla del Tesoro”.
 
Las Aventuras se convirtió entonces en "el espacio de la familia cubana”, visto por todos los públicos sin distinción de edades, ni sexos, aún y cuando la telenovela tenía más "arraigo histórico”, pues se producía casi desde el nacimiento de la televisión y continúo siendo después de 1959 un espacio de gran atención para los responsables de la producción dramática nacional.
 
Es en el año 1976 que el videotape se introduce en la televisión, ampliando las posibilidades tecnológicas y creando nuevas formas de producción, que trajeron aparejados, por supuesto, nuevos contenidos. Si la trascripción de guiones radiales para la pantalla y las versiones libres de los clásicos de capa y espada continuaron, en esta nueva etapa se incorporaron intentos de producciones más arriesgadas, adaptando textos de una época más cercana… como la Segunda Guerra Mundial, sustituyendo la épica medieval y dieciochesca por las heroicas acciones comando de los luchadores antifacistas (Orden de Ataque, El tigre, etc.). Paulatinamente se van incorporando guiones propios escritos para la televisión, casi siempre relacionados con el pasado histórico y las gestas de liberación y la seudorepública (El Mambisito; La capitana del Caribe; Los pequeños fugitivos ), incluso en escenarios latinoamericanos más o menos ficticios (El jaguar, Rebelión I y II).
 
Doce años más tarde de introducido el videotape aparece lo que podríamos considerar la primera aventura cubana de contenido fantástico: "La cueva de los misterios”, dirigida por Eduardo Macías, en 1988. Una aventura fantástica donde en su actualidad un grupo de niños exploradores con su profesor guía, al atravesar una cueva (objeto fantástico disruptor), son transportados a finales del siglo XV insular. El grupo participa en diferentes peripecias junto a un indito taíno llamado Baconao y culmina su viaje heroico de vuelta al presente. Curiosamente, y como énfasis de la esencia fantástica, la historia respetó una equivalencia cronológica: (la cantidad de tiempo en el pasado= a la cantidad que se ausentaron del presente). Años después, con al auge de los telecentros nacionales, se le dio al telecentro de Santiago de Cuba, Tele-Turquino, la posibilidad de realizar la segunda parte de esta aventura. El viaje se realizaría en el sentido inverso. Baconao viaja al presente donde un grupo de heroicos pioneros lo reciben (se supone que eran los mismos que lo visitaron tiempo atrás) y juntos "luchan” contra unos maleantes contrarrevolucionarios que intentan destruir las conquistas alcanzadas, etc. etc. "La cueva de los misterios II”, fue un verdadero fiasco en todos los sentidos. A tal punto, que la televisión aún no se ha recuperado del "trauma de las segundas pésimas partes”, y nunca más ha intentado reproducir el éxito de una serie de este espacio, ni en ningún otro. Los errores de "La cueva…II”, y sus consecuentes críticas por parte de los televidentes, también son hoy argumento para los detractores del género dentro de la institución.
 
En las puertas del más duro despegue del Período Especial, el espacio Aventuras se enfrasca en tres producciones de corte fantástico. Parecía que la fantasía en TV estaba madura y tomaría definitivamente la pantalla. En esa misma época se habían adaptado para espacios infantojuveniles "Konrad, el niño que salió de una lata de conservas”; "El pequeño príncipe”; y florecían las series del tipo "Tato y Carmina”, y "El cucumí se despierta los domingos”, donde la fantasía se destacaba sobre una representación mimética del contexto social.
 
En 1992, se pone en pantalla "Viaje a los antiguos”, guión y codirección de Cristina Rebull, El tema: el contacto extraterrestre. Ese mismo año, le sigue otra aventura fantástica "Más allá del tiempo”; una mezcla de viaje a mundos paralelos, con científico loco incluido, que más que consolidar la tradición del género en la televisión pujaban por cerrarle las puertas. Tal como en el cine, no haremos aquí evaluaciones artísticas, ni siquiera de guión, solo precisar que el tratamiento de lo maravilloso en ambas series se apoyaba en un diálogo retórico, excesivamente literario, con un tempo abúlico y carente de acción (ni físicas, ni dramáticas), y un intento de suplir lagunas de argumento con "efectos especiales novedosos”. La utilización de los recursos principales de la ciencia ficción: analogía, anacronía, extrapolación, inversión e hipérbole (Acosta R, 2010, pág. 374-382) para obtener una plausibilidad del universo ficcional no se concretaron en ninguna de estas obra. En la sima (con s) del cráter económico y social del Período Especial, llega en 1993 a la pantalla una obra que dejaría una huella importante en la historia de la televisión cubana. Aunque no porque se cumpliera aquello que muchos esperaron y se apuraron en sentenciar, como un antes y un después (entendiendo el "después” como una superación artística en el modo de hacer). Con guión de Chely Lima, Alberto Serret y José Luis Jiménez, y bajo la batuta de este último, se transmitió "Shiralad, el regreso de los dioses”, dos años después de iniciada su producción en 1991. Esta aventura de opera espacial, catalogable dentro del tópico de novela planetaria, subtópico de "colonia olvidada”, con elementos estéticos de fantasía épica; sin despliegue de grandes artilugios ni efectos especiales nuevos, embebida de la épica de los hermanos Strugaski, sería hasta hoy la obra más importante del género —aún cuando varios especialistas directamente vinculados al espacio se apuren en desvalorizar en cursos de dramaturgia y asambleas de balance. Durante esta etapa se aceptaron varios guiones de corte fantástico en la TV cubana, dos aventuras escritas por la autora Gina Picart, por ejemplo, cuyos libretos aplazaron su producción para mejores tiempos financieros, pero que para dichos guiones nunca llegaron.
 
Con mucho más presupuesto y mejores condiciones productivas, se trata de regresar a la pantalla al género fantástico en 1997. Otra vez Cristina Rebull como libretista. El mundo paralelo, tópico de género, de "El elegido del tiempo”, buscaba a todas luces ser algo más. Su intención de alegoría quedó enredada en los interminables parlamentos de los actores, especialmente el personaje interpretado por la propia Cristina Rebull. Esta obra, una de las producciones más costosas de la Aventura cubana, fue un paso atrás respecto su predecesora…Pero estábamos lejos de suponer que cada paso futuro sería en esa dirección.
 
Con la llegada del nuevo siglo, Aventuras sufre una decaída en cuanto a calidad de producción derivada de los cambios en la estructuración de los departamentos de trabajo, y a una política de programación que comenzó a estimar la serie de aventuras como una producción costosa, obsoleta cuando menos, y que podría ser sustituida por "representativas y contemporáneas” telenovelas o una prolífera (que nunca ha existido) producción de telemovies.
 
Dos obras que incluyeron elementos de fantasía, pero que se acercaron más al tratamiento del realismo mágico que de lo fantástico en su tramas, fueron: "La leyenda de El Rayo” (2000) escrita y dirigida por Julio Martínez, y "El medallón” (2003), escrita por el veterano Pedro Urbezo y dirigida por Ivo Herrera, Martha Recio y Noemí Cartaya. Obras poco relevantes para los espectadores, cuyos guiños fantásticos carecían de articulación coherente como para pensar en una intención, o al menos en un conocimiento por parte de los realizadores, de utilizar los códigos más básicos de la fantasía.
 
Cuatro años más tardes, en el 2007, en medio de una profunda crisis para el espacio que venía en crescendo desde los albores del siglo, la obra de José Víctor Hernández, escritor y director, de "El guardián de la piedra imán” daría el golpe definitivo al género, y prácticamente al espacio. Tal fue la torpeza (y me refiero, una vez más, solamente al comportamiento de lo fantástico dentro de la obra)en el tratamiento de la fantasía de "El guardián de la piedra…” que en un foro de internet alguien alzo la voz en su defensa alegando que los espectadores, incapaces de absorber tan profundo tratamiento, criticaban sin razón aquella obra que se ponía a la siete y treinta, pues era obvio que semejante número de incoherencias no podrían ser por descuido, ni desconocimiento, sino resultado de planificados e intencionales recursos para parodiar de forma inteligente este tipo de género.
 
Solo como curiosidad, señalaría, que a pesar de lo que representó "El guardián…” en cuanto a retroceso en la comprensión y manejo de los códigos del género de la fantasía en la televisión, en el verano del 2010, José Víctor Hernández vuelve a la dirección con una serie fantástica infantil: "Flores con Patricia”, con guión de Maytée y Ricardo Vila Arteche (sí, los mismos escritores de "Mucho ruido”). Cito parte del argumento dado por sus creadores: "Esta serie trata sobre las relaciones intrafamiliares, los conflictos que generalmente presentan los adolescentes con sus padres, pero dentro de un mundo fantástico y surrealista donde se conjugan estas contradicciones con los misterios que envuelven a un pueblo aparentemente fuera de tiempo y espacio: Buenaventura, un pueblo situado en cualquier lugar del planeta.”  Se transmitió a las 6:30 de la tarde, fuera de cualquier espacio establecido para las series cubanas y apenas se promovió. Los resultados de la puesta, a pesar del elenco, fueron cuando más intrascendentes.  La televisión cubana ha afianzado su resistencia desde los inicios de este siglo hacia todo tipo de obra que no trate la inmediatez (y por tanto lo circunstancial) de nuestra cotidianeidad, y ha privilegiado los espacios dramáticos como la novela y los llamados "teleplays” o "telemovies”, dejando también fuera las temáticas de contenido histórico. Es una política de programación conocida, y que se afianza por día. Se argumentan los gastos excesivos que estas producciones exigen, ausencia de guiones, y sobre todo "malas experiencias anteriores”, pues, según los criterios oficiales, la gente (o sea el televidente) en las encuestas de opinión refiere no querer cosas donde no se vean reflejados. Y eso, a juicio de los que deciden, lo logran solo las producciones que traten de "aquí y ahora”. Las Aventuras, que pudo ser un producto de fortaleza, por su exclusividad y años de experiencias productiva, para la industria televisiva cubana en la región, se ha dejado morir, pues se antoja inútil, vetusto, porque nadie tiene un espacio de "Aventuras” en el mundo…
 
Para terminar la reflexión sobre las Aventuras y "lo fantástico”, a modo de anécdota añadiré un vivencia que resultó de un encuentro docente con un experimentado asesor de la televisión, y en algún momento de este espacio Aventuras, donde surgió el tema del éxito cinematográfico de "El señor de los anillos”. De allí se saltó al género de la fantasía heroica. Con toda su sapiencia, el especialista se apuró en sacarnos del error: De ninguna manera, "El Señor de los Anillos no es fantasía heroica”. Mucho me costó mantenerme sentada en la silla, pero confiando en que tal vez me expondría un punto de vista interesante, una nueva clasificación por mi desconocida, y en lugar de refutar la aseveración, pregunté. "Profesor, ¿y qué debemos entender por fantasía heroica?” Y obtuve esta respuesta: "Pues, Tarzán…Tarzán es un ejemplo de fantasía heroica”.
 
VII- Montaje final de un esbozo.
 
Aunque varios directores han alzado sus voces para opinar que el género de aventuras no ha muerto, que simplemente necesita renovar sus discurso, emplear creativamente sus recursos y acercarse más al público receptor final, y menciono entre estos utopistas por naturaleza a Mariela López, Noemí Cartaya, Miguel Sosa, Rosaída Irízar, lo que se perfila en el panorama del espacio, dado el raquitismo creativo y económico (hablo más en término de recursos que de dinero) al que lo han sometido, en virtud de nutrir otros dramatizados, parece ser su ocaso definitivo. La tendencia que predomina en la televisión es el narrar el aquí, ahora, con mucho realismo y mucho de lo mismo. Es como expresara el personaje de Laura, en el filme Madagascar de Fernando Pérez, cuando habla con su psiquiatra y dice: "El problema es que duermo, doctor. Duermo y sueño. Pero duermo con la realidad exacta de todos los días. Lo que otros viven doce horas yo lo vivo veinticuatro. Quisiera soñar con algo distinto. Con cualquier cosa. Pero no. Siempre es lo mismo
 
Decía el joven crítico cubano de cine Dean Luis Reyes, en entrevista para el libro "Polvo de alas” de Oneyda González, "¿Por qué en Cuba no se hacen películas de aventuras, de piratas caribeños, de Hatuey y su rebelión, de unos mambises que fundan una comuna más allá de la guerra; por qué no se cuenta uno de los relatos fantásticos de Feijóo o de Ezequiel Vieta, o se adapta Donde está mi Habana de F. Mond, o Los papeles de Valencia el Mudo? Estamos inventando el agua tibia a cada rato, poniéndonos profundos y volviendo una vez y otra a querer emular con la política, como si un cine popular, entretenido, hasta escapista, no fuera útil y rico.”
 
El cine cubano se entendido hasta hace muy poco, tal y como lo resume Juan Antonio García Borrero, en "Otras maneras de pensar el cine cubano” a aquel:
1) Donde se use el idioma español
2) Filmación de películas ocurran en el territorio insular
3) Abordaje de temáticas que se aproximen a los sucesos acaecidos en la Isla, ya sea derivados de las prácticas sociales ejercitadas en esta, o como legitimación de orden político dominante. Este último criterio explica en buena medida la exclusión del género fantástico dentro de la filmografía nacional.
 
Sin "linaje histórico” latinoamericano, sin "pasaporte identitario”, lo fantástico no está contemplado como alternativa de esa especie de plataforma programática entendida como Nuevo Cine Latinoamericano: esas "películas de bajo costo con significados antiburgueses” y "significados expresivos” del gran drama latinoamericano… eso sí "lejano sanamente de la congelación expresiva del llamado "realismo socialista”…” (cito a Fernando Birri. 1996) dispuesto a establecer rupturas de prejuicios hacia el actor (los no actores también pueden actuar y a veces son preferibles), hacia el repertorio tópico del cine anterior y concomitante, y hasta de las fronteras entre los géneros… entre el documental y la ficción, claro está, o incluso el noticiario, el reportaje y hasta la entrevista (Caballero, R. 2005), pero no hacia las fronteras que definen lo fantástico. El cine cubano se reproduce en enfáticas alegorías y para ello puede que utilice guiños, trucos, ambientes, casi siempre hilarantes (por tanto paródicos, burlescos, ya saben: el choteo si tiene linaje histórico) escamoteados al absurdo, al fantástico clásico, a la fantasía en general, pero hasta ahí.
 
Con laberinto, pero sin fauno.
 
 
Bibliografía.
 
Acosta Rinaldo, "Crónicas de lo ajeno y lo lejano” Edit. Letras Cubanas, 2010. pag. 297-347
 
Carter Lin, "Tolkien el origen de El Señor de los anillos”. Ediciones B. 2002.pág. 128-129
 
Caballero Rufo. "Un pez que huye. Cine latinoamericano 1991-2003”. Edit. Arte y Literatura, 2005 pág. 179, 188-199.
 
García Borrero Juan Antonio. "Otra manera de pensar el cine cubano”. Editorial Oriente, Pág. 46, 112-113,118-119,158.
 
González Oneyda. "Polvo de Alas. El guión cinematográfico en Cuba.” Editorial Oriente, 2009. Pág. 114-115, 160-169.
 
González Reynaldo "Cine cubano: ese ojo que nos ve”. Editorial Oriente. 2009
 
Santovenia Rodolfo. "Diccionario de cine. Términos artísticos y técnicos.” Editorial Arte y Literatura, 2006.
 
Sardiñas José Miguel, Morales Ana María, "La literatura fantástica latinoamericana. Actas del Primer coloquio Internacional de Literatura fantástica” La Habana, Cuba, 19 al 22 de junio 1999. CD-ROM
 
------------------ "El cuento fantástico en Cuba y otros estudios”. Editorial Letras Cubanas, 2010 págs. 249-288
 
Toledo Arnaldo. "Exploraciones de la zona fantástica.” Editorial Capiro. 2006. Págs.13-29, 49-65.
 
 
 
 
 
 
La Habana, marzo de 2011
 
(Este trabajo se presentó como conferencia en el III Evento teórico de ciencia ficción y fantasía Espacio Abierto, en marzo de 2011, en el Centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso.)
 
Categoría: Ensayos | Agregado por: Ann-Henry (2011-08-16)
Vistas: 618 | Etiquetas: ensayo, Ciencia Ficción, Audiovisual cubano, fantástico | Valoración: 5.0/1
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