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Revalorizando “Bajo Presión”: una aventura espacial de Kay y Kirk.
I- Épica espacial a la cubana
 
La Opera Espacial, término —según consenso— acuñado por Wilson Tucker en 1941, es un tópico primigenio dentro de la ciencia ficción. Para algunos autores, los propósitos de estas obras que generan escenarios futuristas donde se coloca la aventura, el romance y las situaciones dramáticas en ambientes espaciales, buscan mirar al futuro con los ojos puestos en el pasado. Guerras y conquistas espaciales, enfrentamiento de razas alienígenas, imperios galácticos y naves generacionales suelen ser sus temas más frecuentes. Por ello otros escritores han preferido el término de Épica espacial, y sumado a los sucesos acaecidos en espacios estelares abiertos (historias de espacio profundo), aquellos que acontecen en planetas alienígenas (primitivos o medievalizados) y donde la relación de los personajes con su entorno es primordial (las historia de novelas planetarias).

En Cuba la épica espacial ha sido abordada por varios autores con mayor o menor acierto. Sin embargo, los éxitos más significativos no se ajustan a sus tópicos más comunes. Tal es el caso de la noveleta de Erick J. Mota , Premio "La Edad de Oro” 2007 de la editorial Gente Nueva, Bajo presión.
El centro de la noveleta no lo ocupan guerra de conquista, ni imperio, ni choque de razas alienígenas y mucho menos naves generacionales, Bajo presión se inscribe en el entorno de una escuela de cadetes (como en la famosa Tropas del Espacio, de Robert Heinlein, o la menos conocida Academia 7, de Anne Osterlund) donde se estudian especialidades militares afines al espacio. Aunque el autor hace alusión a una suerte de confederación, alianza o imperio galáctico humano, como entorno sociopolítico de la historia, no se detiene demasiado en ello, pues la trama se concentra en las vivencias escolares de dos adolescentes y sus retos académicos, que Erick J. Mota convierte en una divertida y sugestiva aventura del espacio.
 
En la Academia Estelar, enclavada en el Geminorum Alpha, James Thomas Kirk trata, en su última oportunidad, de vencer el quinto año haciendo un examen extraordinario de pilotaje. Como compañero de vuelo le asignan a Kay Hunter, una colega de su curso de Servicio de Exploración, quien a diferencia de él, examina para elevar al máximo su calificación en la asignatura. De este encuentro " fortuito” se deriva el argumento de Bajo presión, y el inicio de la amistad entre estos dos personajes que trasciende el texto de esta noveleta.
 
II- Futuros de Kay y Kirk, ¿un universo compartido o personajes compartidos?
 
Una obra puede construirse desde la trama (ilación de acontecimientos), o desde los personajes (caracteres en acción) —en el caso de lo fantástico, podríamos añadir a partir de la creación de un nuevo universo ficcional (worldbuilding). Estamos en Bajo presión, y es un hecho nada frecuente en la ciencia ficción cubana, ante una noveleta que se destaca más por lo segundo. Y no es que los acontecimientos desarrollados en las 63 páginas no consigan atrapar la atención del lector, o que el universo creado no sea consecuente con la historia, sino porque estos acontecimientos se precipitan, producen y terminan de esa forma y no de otra, debido a las particularidades psicológicas de sus personajes.
 
 
"¡Ponte la escafandra!"Diseño de István Bent Valdespino
Mas, ¿quiénes son Kay y Kirk? ¿Dos adolescentes que comparten una situación de peligro en el medio de una prueba de pilotaje para garantizar su futuro en la Academia Espacial? ¿Dos inveterados astronavegantes que visitan un exótico planeta llamado Varasam, como en el breve relato de Cartografía galáctica de la hospitalidad, de la autora de estas líneas? ¿Personajes salidos de un singular juego de rol de aventura espacial cuya aventura primigenia todavía no ha visto la luz? Son todo eso a un tiempo. En cualquiera de los casos, Kay y Kirk son un binomio dramático que se sustenta en la compensación y complemento como otros tantos ejemplos de la literatura, pero sobre todo de las series contemporáneas.
 
 
Desde la perspectiva de la historieta, Kay y Kirk han sido dibujados al menos por tres ilustradores: Carlos Novoa, quien tiene la primicia de haber reconstruido las fichas de personajes de aquel juego de rol memorable que dio origen a estos dos personajes literarios; István Bent, el ilustrador de cubierta de la noveleta publicada por la editorial Gente Nueva; y Roger Sánchez, ese incansable dibujante que trata de promover la memoria grafica de una gran parte de la obra escrita por los autores cubanos del género.
 
Diseño de Roger Sánchez Fiol
La psicología de los personajes principales es lo único que se conserva en las historias hasta hoy publicadas de Kay y Kirk. No hay restricciones sobre qué pertenece a uno u otro autor (como si la ciencia ficcion pudiera o quisiera poner este tipo de barreras), pero tampoco hay un acuerdo sobre qué respetar o no. Y creo que esto particulariza aún más esta historia en el contexto del género dentro del país.
 
Pero el interés de este trabajo no se limita a aclarar el origen de Kirk, obvio referente al capitán de la Enterprise, o de Kay, (y sí, es Kay por el personaje homónimo de Una leyenda del futuro, de Agustín de Rojas), también se quiere llamar la atención sobre esta obra que, no por breve y por ser dentro del conjunto de la obra actual de Erick J. Mota un aparente elemento independiente, nos merece mayor atención a los que escribimos, investigamos o simplemente disfrutamos la ciencia ficción cubana.
 
 
III- Revalorizando los viejos códigos
 
Aunque la obra es declarada como un homenaje del autor de La prueba, el polaco Stanislaw Lem, y de ahí que el título original con el que se presentó a concurso fuera Revalorización, Mota toma solo el suceso, pero se aleja con mucho acierto del estilo y la estructura narrativa del cuento inspirador.
 
En un tratamiento heinleining que ofrece, como categoriza Bruce Sterling, información sin obstáculos a la lectura a lo largo de la estructura básica de la historia, evitando los "bultos explicativos” y las "patadas al ojo” (esos quantum de megaciencia lanzados por escritores del género para demostrar la "musscha cultura ssscientífica de esssa”), la historia fluye al ritmo que los límites condicionados por el concurso (60-80 cuartillas) pone a la obra. No vale argüir el tema de "muebles usados”, pues un contexto Star Treek, o Fundación, o Star War, donde cambiamos Imperio o por Federación, o Hegemonía por Alianza, el trasfondo en la opera espacial es un telón consensuado donde la verdadera sustancia está en las peripecias en primer plano de sus actantes y no en la complejidad de contexto sociopolítico, aunque existan interesantes excepciones (valga señalar a Dan Simmon). Así que "créditos” o "solarios”, "Alianza”, "Ecumen” o "Hegemonía”…los términos en la épica espacial son un patrimonio universal, y nadie puede achacar por ello la condición de repetitiva o simplista a Bajo presión, una obra que utilizando los más conocidos resortes del género, renueva el discurso de la opera espacial.
 
Diseño de Roger Sánchez Fiol
Mota centra la originalidad de su obra en la construcción de una cultura de grupo, apoyado en neologismos, términos propios del léxico estudiantil: polilla de consola, cubierta de lujo, fuselaje de plástico, (términos que no son artilugios recreados para dar ambiente de futuro, sino para desarrollar un entorno psicosocial fácil de identificar por el lector), construye normas de convivencia, reglas no formales de relación, se ocupa más que lo habitual en este género, de dar verosimilitud a las relaciones humanas condicionadas por el ambiente tecnológico que ensambla desde sus conocimientos profesionales de físico y astrónomo.
 
Por ello, a pesar de la lentitud que, especialmente al inicio, provoca la carga de elementos tecnológicos o hard, como para dejar sentado que no hará concesiones cientificas y no se acogerá a la licencia que podría otorgarle el estar escribiendo una aventura espacial para obviar los paradigmas básicos de la física de espacio, la noveleta te atrapa con el buen uso de resortes dramáticos: una premisa clara que conduce la trama central, una adecuada inserción de indicios, una buen ritmo narrativo en la mayoría de la historia (excepto en los casos ya señalados), manejo de los elementos de la intriga, los giros dramáticos y la revelación (epifanía). La visualidad del estilo narrativo acerca al lector joven al texto, donde se agradecen los personajes secundarios no como relleno o fondo caracterizador de universo ficcional sino también como actantes catalizadores o precipitadores de situaciones progresivas hacia el clímax narrativo, y cuyos personajes tienen también la función de "iluminar”, de forma eficaz y simple, con diálogos diáfanos y bastante particularizados, a los personajes protagónicos.
 
El autor se aprecia cómodo y su prosa fluye con mucha espontaneidad cuando se plantea historias de esta índole donde une sus conocimientos profesionales con sus gustos de cinéfilo, aficionado al anime, y sus experiencias como creador, árbitro y jugador de "juegos de rol”. Más allá de la preferencia de la autora de esta reseña por una u otra obra del escritor de Bajo presión, es perceptible una diferencia estilística, cuando su pluma se mueve desde la opera espacial hacia el ciberpunk o postapocaliptico.
 
Es indiscutible que el tono o el léxico que un autor emplea para abordar determinados temas y para determinados públicos en la medida de su capacidad para escribir en un gama amplia de registros de comunicación, la intencionalidad, el contenido de la historia y el espectro de sus conocimientos sobre el tema puede variar de forma significativa. Sin embargo, me aventuro a opinar que Erick J. Mota, mucho más aclamado por la crítica y por quienes establecen "etiquetas” dentro del fandom, por sus resultados (premios y/o publicaciones) con sus obras de corte neocibepunk, tendría mucho que aportar al género de la épica espacial. La frescura de la prosa, combinada con la utilización de elementos hard, el humor sin excesos, el delineamiento de personajes eficaces para la historia y sobre todo la sinceridad (y esto puede ser considerado un concepto muy subjetivo y nada profesional para evaluar un texto, pero en mi opinión esencial para captar al lector) con que se urden sus narraciones, podrían hacerlo una voz muy auténtica e imprescindible para la literatura hispanohablante en la revitalización y acercamiento propio a este género tradicionalmente anglosajón.
 
 
 
La Habana, 30 de agosto de 2011
 
Categoría: Reseñas y opiniones | Agregado por: Ann-Henry (2011-10-02)
Vistas: 628 | Etiquetas: Kay&Kirk Aventuras, Reseña, Ciencia Ficción, Artículo | Valoración: 0.0/0
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